Estas Navidades he tenido unas vacaciones larguísimas. Perdón, corrijo: unas vacaciones nunca son larguísimas, siempre queremos más! Total, que he estado 20 días sin ir a la ofi y en vez de pasármelos todos en Barcelona, me fui a Tarifa. No os voy a contar lo increíblemente bien que se estaba porque me da rabia pensarlo.
Por allí abajo crece una mala yerba (sí sí, esta verdura crece sin que nadie plante nada en una tierra donde pastan las vacas) llamada tagarnina. Buscando en Wikipedia, vi que las
tagarninas pertenecen a la familia del cardo, que son diuréticas y no sé cuántas propiedades más que podéis leer vosotros mismos.
Se cocinan normalmente revueltas con huevo, salteadas con jamón y en potaje con garbanzos. Yo me he arriesgado con esta última y ha sido un éxito. He usado la olla express porque no quería perder un sábado entero vigilando el fuego, pero si a vosotros no os importa, podéis usar una cacerola tradicional. Dicen que los potajes se deben hacer a la vieja usanza, pero yo valoro mucho un sábado al solecito!!