Me invitaron a pasar un finde fuera y dije que no porque hacía un par de meses que teníamos reserva en Montia. Nuestras expectativas se superaron. Un equipo muy honesto y apasionado, igual que cada uno de sus platos.
Optamos por el menú pequeño porque los últimos meses de embarazo me han quitado un poco el hambre. Y de pequeño no tiene nada, sólo su precio. No anoté el detalle de cada plato por disfrutar in-situ de ellos y pido disculpas por las descripciones tan cortitas y, posiblemente, erróneas.
